Comienzo este post o esta entrada por una
bienvenida. Una bienvenida no de globos ni de admiración, sino de continuación.
Presento este blog oficial bajo el nombre de “Cukygrafía” como la continuación
oficial de www.therealdishwasher.tumblr.com
que por un tiempo tuvo éxito en las redes sociales y que por cuestiones
personales deje de frecuentar hasta terminar en el completo olvido. Dejarlo no
fue una opción, fue el siguiente paso, pues todo artista tiene que caer y
levantarse de sus cenizas muchas o muchísimas veces. Y eso fue lo que me paso o
la manera más bonita de explicar mi ausencia.
Pretendo e informo desde ya, que este blog
será de ahora en adelante, mi autobiografía mediante fotos… porque, “No son
críticas, son crónicas de la vida de una persona
normal” e invito a todos a disfrutar y vivir conmigo esta aventura fotográfica,
este andar y este cambio.
Sucede que llegué a mi eterna y amada
Barcelona, dejando atrás muchos recuerdos, momentos, mis amigos, mis padres,
mis gatas, mi novio, mis comidas favoritas, el arguile, el ron cacique y un sinfín de
cosas en la ciudad del Enchabe, mi Maracaibo. Un viaje largo, pensativo e incómodo.
Tenía revuelto el estómago, no paraba de llorar, estaba nerviosa, me sentía en
blanco, en mute, en pausa, en un no se que y no entendía el porque me sentía así.
Al llegar a la casa de mi hermana estaba exhausta y
extrañada de todo, como si fuese la primera vez que tomaba un vuelo lejos de
casa...
Al otro día al despertar, descubrí que hice las maletas fatal, pues traje ropa como para un viaje largo, pues mi mente sigue y seguía en Venezuela y en que “Oye, mamá cálmate que yo regreso”.
Los primeros días han sido un poco extraños y tristes por no decir depresivos (verga cuky si es dramática) y es que los últimos dos años en Venezuela la pasé más en mi casa que afuera haciendo cualquier cosa o conociendo gente y creía que aplicando la misma fórmula aquí en Barcelona encontraría felicidad o ese alivio que se supone que una venezolana como yo siente, al salir del todo peo, del todo estrés.
El sábado siguiente a mi llegada, la actividad del día fue mas divertida, ya que mi persona junto a mi hermana acomodamos lo que se convertiría ahora en mi habitación personal, moviendo cosas por aquí y otras cosas por allá… pero al final del día era el mismo sentimiento basura de siempre, salía de compras o a tomar algo y seguía con el mismo chip viajero maracucho-catalán “¡Que perfecta es la vida del turista!”, (bueno hasta que te lo permite la tarjeta de crédito venezolana).
¿Que hacer? Pasar todo el día en Facebook tampoco era bueno...
Al otro día al despertar, descubrí que hice las maletas fatal, pues traje ropa como para un viaje largo, pues mi mente sigue y seguía en Venezuela y en que “Oye, mamá cálmate que yo regreso”.
Los primeros días han sido un poco extraños y tristes por no decir depresivos (verga cuky si es dramática) y es que los últimos dos años en Venezuela la pasé más en mi casa que afuera haciendo cualquier cosa o conociendo gente y creía que aplicando la misma fórmula aquí en Barcelona encontraría felicidad o ese alivio que se supone que una venezolana como yo siente, al salir del todo peo, del todo estrés.
El sábado siguiente a mi llegada, la actividad del día fue mas divertida, ya que mi persona junto a mi hermana acomodamos lo que se convertiría ahora en mi habitación personal, moviendo cosas por aquí y otras cosas por allá… pero al final del día era el mismo sentimiento basura de siempre, salía de compras o a tomar algo y seguía con el mismo chip viajero maracucho-catalán “¡Que perfecta es la vida del turista!”, (bueno hasta que te lo permite la tarjeta de crédito venezolana).
¿Que hacer? Pasar todo el día en Facebook tampoco era bueno...
El jueves me levanté dispuesta a buscar una o ESA respuesta y luego de hacer el papeleo con el banco, embajada y policía… caminé
y caminé y sin darme cuenta termine a dar en mi lugar eterno de sonrisas, sol, arena,
o como diría Claudia “EN MI PEO”…la Barceloneta, respirar la playa, el clima y
tener el sol por delante me hizo calmar, alejar mis pensamientos negativos y por fin
comprender la razón por la cual mi mente ha estado en blanco y rodeada de tanto
miedo todo este tiempo (antes de irme y al llegar acá) pues no me había dado
cuenta que realmente esta cumpliendo mi meta desde niña, la cual me ayudaría a creer en mi de
nuevo, crecer y superarme como artista visual que soy. Esa meta era y siempre
fue: Darlo todo por lo que me realmente me apasiona (La Fotografía) y vivir la
aventura que trae, en este caso en Barcelona.
Que tonta fui al no darme cuenta.

















